lunes, 19 de octubre de 2009

Via de la plata Etapa2 Caceres-Plasencia 11/01/2009

Aquí va la segunda etapa. A pesar de que madrugamos, para iniciar temprano la ruta, no nos resignamos a abandonar Trujillo sin poner el tatatanke en todo lo alto. Pero…. Debido a que la plaza de Trujillo está cortada al tráfico, una de las plazuelas que dan acceso a la zona alta de la villa estaba en obras (por tanto cortada) y el único acceso que conseguimos ubicar era dirección prohibida y para colmo, como ya he comentado en otras ocasiones, el garmin es más campero que ciudadano, por lo que era incapaz de mostrarnos un acceso libre al castillo, optamos por subir por donde lo haría un “tatero”, por lo más difícil. Intentamos subir por un camino entre muretes de piedra sin recibir que rodeaba la alcazaba por la cara sur, tan estrecho que al encontrarnos con 6 chavales que bajaban andando, nos vimos obligados a dar marcha atrás para dejarlos pasar. Ellos nos hicieron desistir de intentar el asalto por esa vía, pero tampoco nos aclararon mucho por donde hacerlo. Así que repetimos la operación por la cara norte, por un camino idéntico al anterior. Tan estrecho que en alguna ocasión hicimos maniobras para cuadrar el Tata y liberar las estriberas que se habían enganchado en la base de los muros. De este modo comprenderéis el alivio al llegar al castillo, si no lo hubiéramos conseguido nos tendrían que haber sacado con un helicóptero o derribando algún muro. Después de comprender que los demás vehículos que veíamos en la alcazaba habían subido haciendo caso omiso de la señal de dirección prohibida, pusimos rumbo a Cáceres bajando por donde bajan los demás. Cáceres nos sorprendió gratamente. El casco histórico es realmente espectacular, nada que envidiar a otras ciudades históricas y sí, que reprochar el abandono que haya podido sufrir Extremadura durante muchos años en temas de infraestructuras y que por lo que veo va formando parte de un pasado oscuro de este país. Cáceres nos cautivo de manera que comenzamos casi a las 14:00 horas la ruta. No sin antes tomar un café calentito frente al parking de Obispo Galarza en un bar llamado Los Amigos, y que tuvieron el detalle, al vernos muertos de frío, de arrimarnos una estufa. Así que en vez de tomar café con churros tomamos café con estufa. Tras el café nos trasladamos hasta el Casar de Cáceres, donde es originaria la riquísima Torta del Casar, magnifica especialidad de queso que se puede tomar de diferentes maneras. En su ermita arranca la ruta off-road. En principio una amplia pista sin complicaciones, salpicada de profundos y extensos charcos. Más adelante la ruta va ganando altura entre explotaciones ganaderas que cruzamos a través de numerosas portadas. El rio Almonte y más tarde el Tajo a su llegada al embalse de Alcántara nos obligan a tomar un tramo de carretera para retomar la pista mediante una cuesta de un desnivel muy importante, salvado este la recompensa es una impresionante panorámica en altura del embalse. Una vez en lo más alto de nuevo, nos acompañan las explotaciones ganaderas hasta llegar a un cartel que anuncia el camino a seguir para llegar al albergue de peregrinos de Cañaveral. En este punto tenemos un dilema, ignorar el cartel y descender hasta cañaveral por una suave y cómoda pendiente, o tomar una insinuación de camino en fortísimo descenso sobre roca viva y con escaso margen de maniobra, a nuestra izquierda la ladera es impracticable, a la derecha un abrupto cortado. Como siempre tomamos la opción más complicada. Es un tramo excelente para disfrutar de la conducción off-road. Una vez abajo solo nos separa de la población un estrechísimo y corto puente, alto en su tramo medio, en el que si no hemos sobre elevado la suspensión, o soltado las estabilizadoras el empanzamiento, aunque leve, está asegurado. Nosotros solo rozamos con los soportes de las estriberas. En Cañaveral volvemos a tomar carretera hasta la ermita de San Cristóbal, donde de nuevo abandonamos el asfalto para poco más adelante acometer un desnivel de cine, sin reductora ni lo intentéis. Existen dos opciones, volver a la carretera y subir el puerto de los castañoss, o dejar a la derecha la impresionante cuesta y seguir una cómoda pista. 16Km más de asfalto por culpa de la A-66 buscando la carretera de Rio lobos, en la que sin llegar a la población entramos en la Finca Valparaíso. En este tramo hasta Galisteo circularemos en paralelo a un canal durante varios kilómetros. Nosotros encontramos este tramo totalmente embarrado, entiendo que por las últimas lluvias y que el hormigón del canal retiene acumulándose en la pista. Lo disfrutamos como enanos. No puedes salirte de la pista, a la izquierda un muro de arbustos, a la derecha si patinas de más en el barro vas al canal de cabeza. Galisteo nos recibe con una maravillosa vista de su muralla Almohade que cruzamos por sus estrechas puertas. Y abandonamos esta población rodando sobre su no menos impresionante puente medieval, lástima que no dispongamos más tiempo para disfrutar de Galisteo. Ponemos rumbo a Carcaboso. Para acometer el ultimo desafio antes de Plasencia, vadear el Jerte.

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