Esta vez intentamos realizar la ruta de la arquitectura negra en Guadalajara. Resultado: 2 intentos de cruzar la Sierra de Ayllón, 3 empanzamientos (2 solventados con pericia y 1 tras 2 horas retirando nieve y hielo de debajo del tata), 2 intentos de acercamiento para rescatarnos de un Land cruiser y un Tucson fallidos, 1 intento de rescate fallido de un Jeep Compas que al final rescatamos nosotros. Comenzamos la travesía en Majalrayo, desde donde tomamos una cómoda pista con dirección a Cantalojas, pero antes de llegar al way point 4, al ganar altura en un paraje llamado Las cruces, apareció abundante nieve que cubría la pista de forma intermitente. Decidimos esperar a dejar de apreciar zonas de pista descubierta para calzar las cadenas. No hubo opción de hacerlo. Cuando toda la pista estaba cubierta por la nieve de manera uniforme, encontramos gran cantidad de arboles tumbados por los últimos temporales, cruzados impidiéndonos el paso. Como no podíamos dar la vuelta retrocedimos con la marcha atrás. Cosa que con nieve resulta arto complicada, más si debes sortear algún tronco caído y encima me empeciné en no calzar las cadenas. Resultado, el morro del tata a la cuneta y empanzamiento. En esta ocasión la solución no fue muy complicada. Calzamos las cadenas en el eje trasero y mecimos el tata en la cuneta para conseguir el impulso necesario y sacar el eje delantero a pista abierta de nuevo. Pero ya conocéis nuestra máxima, si fuera fácil lo haría otro. Así que decimos hacer un ejercicio de navegación y tomar un camino dirección Este que habíamos dejado 200m atrás. Aunque cubierto de nieve, pensábamos que al descender hacia un arroyo pronto encontraríamos pista seca. Nada más lejos de la realidad. Lo que encontramos fue que era un camino muy poco transitado y las retamas impedían el paso. Vuelta a dar marcha atrás ya que este camino era más estrecho que el anterior y encima cuesta arriba. De esta forma otra vez volvimos a atascarnos. El problema era que la nieve no era lo suficientemente dura como para que las cadenas se agarraran, pero tampoco lo suficientemente blanda como para que no fuera un obstáculo. Esta vez cadenas en el eje delantero, para que a base de bandear en el escaso margen del estrecho camino, trepar hasta que pudiera dar la vuelta poniendo las ruedas traseras al borde del barranco. Lo intentamos de nuevo con otro camino al Oeste, esta vez sin sobresaltos, solo que la pista moría en una cantera. De este modo decidimos bajar de nuevo a Majalrayo e intentar ganar el way point 11 desde Riaza, cruzando el puerto de la Quesera. Parecía fácil, asfalto, día soleado, buena temperatura, pero a 500 metros del puerto la carretera está cubierta de nieve. Ahora calzamos las cadenas antes de acometer la zona nevada. A unos 60 metros más arriba hay un Jeep Compas detenido en una zona de asfalto descubierto. Pensamos que en el peor de los casos y si lo vemos mal, allí daríamos la vuelta. Perfecto de no ser porque a los 40metros de ascensión sorprendentemente pierdo tracción y el tata se hunde sin remedio en la nieve. Me bajo para comprobar que estamos empanzados y que sorprendentemente la causa fue que una de las cadenas se había soltado, cosa que aun no entiendo ya que fue la del lado que más me aseguré en ajustar. A todo esto que el Jeep decide bajar pero no puede pasar, ya que nos hemos quedado más bien en medio. Colocamos la eslinga pero el voluntarioso pequeño Jeep ni siquiera consigue hacer estremecerse al Grand Safari cuesta arriba. Intenta sortearnos hacia abajo por un lado pero solo consigue avanzar un par de metros. Ahora somos dos atrapados. Hacemos lo único que podemos hacer, picar la nieve aplastada debajo del tata con palos y retirarla con unos discos voladores que llevaba en el maletero a modo de pala. Por cierto antes de la próxima ruta nos compramos una. Una pareja que bajaba andando se ofrece a llevarnos de vuelta al pueblo en su coche. Rehusamos agradecidos, “esto es lo divertido de esta afición, el riesgo de atascarte y la pericia de salir”. Por el rabillo del ojo veo 40 metros más abajo un Toyota que intenta subir en nuestra ayuda, pero sin cadenas y con ruedas de carretera solo consigue bandear hasta que desiste. Seguimos sacando nieve cuando alguien a mi espalda me comenta que un Tucson está intentado subir para arrastrarnos. Si el Toyota no pudo imaginaros el Tucson. Eso si subieron andando para empujar. Después de dos horas quitando nieve la panza de tati solo tocaba en algunos puntos con el hielo y con 4 personas dispuestas a empujar decidimos probar suerte. Conseguimos sacarlo unos metros hacia abajo. Lo suficiente para volver a calzar la cadena disidente y poder maniobrar para pisar una delgada capa de hielo en una estrecha franja al borde de la carretera. Con algo más de tracción volví a subir lo justo para que con dos eslingas de 4,5m alcanzáramos a enganchar el Jeep. Necesite varios arriesgados intentos, ya que al tirar, el culo del Tata patinaba asomándose peligrosamente a la pendiente del valle. Por fin en uno de los tirones el Jeep gano tracción y tras desenganchar las eslingas bajamos hasta la zona libre de nieve de tirón. Eran cerca de las 15:00 horas y no habíamos pasado del way point 3. Desistimos de realizar la ruta dejándola para otra ocasión. Volvimos a Madrid por el puerto de la Hiruela, visitando la Presa del Atazar. Habíamos tenido bastante por hoy.
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