martes, 20 de octubre de 2009

II CONCETRACION TATA TARRAGONA DIA II 14/06/2009

Después de un reparador sueño, al menos para mí que debido a mi tamaño había dormido durante las dos noches anteriores con los pies sobresaliendo por la puerta de la tienda de campaña, nos preparamos para afrontar una nueva etapa. Limpieza de parabrisas, fruta fresca y  agua para el camino, entre tanto fueron incorporándose otros ilustres miembros de foro, Fofo y Luis, que no pudieron acudir el día anterior pero que no podían resistirse a compartir algunos kilómetros con nosotros. A través de unos enormes ventanales,  de los que aún colgaba el final de la primavera, el sol, preludiando el verano, anunciaba otro caluroso día. Inundaba el comedor de la pensión Toldrá donde el café era acompañado de tostadas untadas con tertulias de transmisiones y barras de torsión. Como el restallar de las espadas cruzadas de Tres Mosqueteros  prestos al combate brotaban los coloquios sobre mecánica Tatera cada vez que Safarito, Fofo, y Luis coincidían en 2 metros cuadrados. Si hubiera un premio a los Brico-frikis  se lo habrían llevado de calle. Cada vez que los veías juntos no cabía duda, tornillería, juntas y muelles brotaban de sus bocas, quedé impresionado con el despliegue técnico-mental. Tras disfrutar unos breves minutos de las calles de Ulldemolins reemprendimos la ruta ganando por asfalto el inicio de la misma allá por Prades. Un breve camino más o menos llano para entrar rápidamente en desniveles que nos llevaran a cotas más altas desde las que divisar el valle del Siurana y la sierra de Gritella. Un pequeño descanso en un prado cercano a unas ruinas de probablemente una masía abandonada tras la guerra civil, según me he documentado era habitual en la zona estos abandonos debido a la fuerte actividad del maquis. Iniciamos el descenso hasta vadear el Siurana efectuando numerosos revirajes a lo largo de un camino que se plegaba una y otra vez sobre si mismo. Antes de llegar al rio me convertí en la envidia de muchos para alegría de Eva, que estaba loca por ejecutar un rescate. Sin barro no es ruta. Antes de una de las revueltas había una zona embarrada, Eva la atravesó por la parte alta de las rodadas, no sin cierta dificultad, ya que casi saliendo el barro cedió y el Tatateam se desplazó. Como estaba a punto de superar el obstáculo la inercia, el desnivel y su propia pericia la ayudaron a salir con aparente facilidad del lance. Yo que la seguía en orden de marcha pensé: Por la derecha paso con mucha facilidad, por la izquierda el paso de Eva ha hecho más inestable el terreno y resultará más complicado. No tuve duda. Para mí no hay nada más vergonzoso que un todoterreno limpio. Sin dudarlo opté por el barro. Casi estaba fuera cuando, igual que al Tatateam, el terreno cedió bajo mis ruedas y el Tati hincó literalmente el morro por la parte derecha en el fango. Como Eva ya se había encargado de removerlo, ¡premio! me gané el dudoso honor de quedarme enganchado. Así que eslinga y al barro. Eva no se cansó de agradecerme la diversión. Se decidió que el resto del grupo superase el obstáculo por la parte derecha menos húmeda y más estable ya que íbamos algo justos de tiempo. Me consta que alguien prefirió el fango como yo, pero con bastante más éxito. Tras vadear el Siurana iniciamos de nuevo el ascenso hasta ganar el asfalto en la T704 dirección La Febró. Antes de llegar a la población nos volvimos a internar en el bosque para detenernos en un pequeño claro. El objeto de esta parada era visitar Els avencs de la Febró. Un breve paseo de 300 metros a través de un sendero nos condujo a un espectacular paraje. Una sima abierta oculta entre la vegetación donde apenas lograban colarse algunos rayos de sol, esto hacia que en la zona más profunda el frescor llegara a tornarse en frío. Reanudamos la marcha hasta ganar de nuevo el Pto de La Mussara. Esta vez con el propósito de descender por carretera hasta Alcover. Una deliciosa variedad de ensaladas y carnes asadas nos esperaban en Ca L´ermita D´alcover. A medida que las fuentes de ensalada rulaban de mano en mano sobre la mesa, la conversación entre comensales de tornaba más coloquial y derramaba la confianza que se había forjado compartiendo emociones durante dos días. Los temas de cubiertas recauchutadas y pistones dejaron paso a los comentarios cómicos de nuestras propias miserias particulares. Cuando junto a otra persona te ríes de ti mismo y tus penurias, quiere decir que no tienes miedo, que no necesitas aparentar nada que no eres, ya que tienes confianza en el otro. Es decir te sientes que estas con un amigo. De esta manera llegamos a los postres, risas, aplausos, reconocimientos y premios. El Tata más veterano Svaltu, en honor a ello exhibió algunos achaques. El más preparado Chopper. El más nobel Sergi. El que vino de más lejos JorgeB, que es como un mehari pero al revés, puede conducir sin miccionar durante más de 500kms.  Luego las despedidas y felicitaciones, agradecimientos a Peiri, Club TotugaTT y Tatateam (fabuloso) por vuestra dedicación y paciencia, a todos los que acudieron gracias por compartir con nosotros dos días y un montón de kilómetros de pasión común. A los que no pudieron acudir deseo conocerlos pronto y animarlos para la próxima. A los que debían y no acudieron una pedorreta, probablemente no están a la altura de los vehículos que venden y mucho menos de sus clientes. A Baas gracias por acompañarme incansable al fin del mundo si fuera necesario. Creo que fuimos los últimos en partir de regreso a casa, tuvimos la impresión de dejar una peculiar familia en Tarragona. Como si de los dibujos animados de Hanna-Barbera, “los autos locos” se tratara. El Tatateam bien pudieran ser Los Hermanos Macana. Por cierto ¿habéis notado el parecido del profesor Locovich con Chopper? Los demás parecidos los dejo a vuestra elección. Cansados y muy, muy satisfechos por la experiencia vivida pusimos rumbo al cruce de caminos que es Madrid, pero como no podía de otra manera conduciendo un Tata, susto tremendo. Al tomar carretera rápida, el volante vibraba una cuarta arriba y abajo. ¡Demonios! A más de 500Km de casa un domingo por la tarde y me pasa esto. Siendo un Tata lo raro era que no ocurriese. A ver recapacitemos y no perdamos la calma. Era como si las ruedas estuvieran desequilibradas pero una burrada. Me dolían los brazos de sujetar el volante con fuerza. Paré en la primera gasolinera con lanza de lavado que pillé. La rueda delantera derecha era como de una pieza del barro que tenia. Hasta piedras saqué de dentro de la llanta y unos tres kilos largos de barro.  El susto quedo en nada, y llegamos a casa con normalidad y un brazo como un jamón que tenia Baas. ¡Joder que mosquitos hay en Tarragona! Hasta Pronto.

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